Día 12
Totalmente entregados • Raye Anne Edmonds

Ahora bien, en Jerusalén había un hombre llamado Simeón, que era justo y devoto, y aguardaba con esperanza la consolación de Israel. El Espíritu Santo estaba con él y le había revelado que no moriría sin antes ver al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, fue al Templo. Cuando al niño Jesús lo llevaron sus padres para cumplir con la costumbre establecida por la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios:
«Según tu palabra, Soberano Señor,
ya puedes despedir a tu siervo en paz.
Porque han visto mis ojos tu salvación,
que has preparado a la vista de todos los pueblos:
luz que ilumina a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel».
El padre y la madre del niño se quedaron maravillados por lo que se decía de él. Simeón les dio su bendición y dijo a María, la madre de Jesús: «Este niño está destinado a causar la caída y el levantamiento de muchos en Israel, y a crear mucha oposición, a fin de que se manifiesten las intenciones de muchos corazones. En cuanto a ti, una espada te atravesará el alma». - Lucas 2:25–35
El Mesías, el Salvador, ¡había llegado! El Creador de todo estaba ahora en los brazos de personas comunes, creadas por Él mismo. La Escritura nos muestra que María y José caminaron en obediencia y devoción sincera al Señor. Me pregunto cuánto habrán entendido realmente de lo que estaba sucediendo mientras permanecían fieles a Dios al criar al niño que Él les había confiado.
Estos versículos nos presentan la vida de personas comunes que vivían con una devoción total a Dios. Simeón y Ana también se destacan como personas que permanecieron fieles al Señor. Ambos esperaban con anhelo la llegada del Mesías prometido, con una constancia que desafía nuestro corazón hoy.
Esto me lleva a hacerme algunas preguntas para reflexionar:
¿Refleja mi vida diaria que Jesús es el centro de todo lo que hago?
¿Declaran mis palabras Sus alabanzas?
¿Estoy disponible para que Dios me use para alcanzar a los perdidos y heridos que me rodean?
¿Estoy administrando el tiempo, las oportunidades y los recursos que Él me ha confiado de una manera que honre a mi Señor?
¡Anhelo vivir así! Deseo estar completamente entregada, pero con frecuencia me descubro distraída y abrumada por las preocupaciones de este mundo.
¡Alabado sea Dios porque nos ha dado el regalo de Su Palabra y de Su Espíritu! Su plan de salvación permanece firme. Jesús vendrá otra vez, y Él nos ha mostrado cómo vivir totalmente entregados mientras esperamos Su regreso. El pasaje de Tito 2:11–15 nos ofrece, desde el Nuevo Testamento, una continuación clara de los ejemplos de fe del Antiguo Testamento que hemos visto. En estos versículos se nos recuerda que el Padre ha derramado Su gracia sobre pecadores que no la merecían. La gracia de Dios se ha manifestado en Jesucristo, trayendo salvación a todas las personas. También se nos instruye sobre cómo vivir mientras aguardamos la bendita esperanza de Su regreso.
Como seguidores de Cristo, tomamos cada día la decisión de negar nuestros deseos y las atracciones del mundo para vivir completamente entregados al Señor.
María y José, Simeón y Ana, son ejemplos de personas comunes a quienes Dios habló y usó para cumplir Sus propósitos. Tú y yo también somos personas comunes a quienes Él desea hablar y usar para Sus propósitos. Pidámosle al Señor que nos conceda una devoción constante y sincera, para que Él pueda cumplir Sus propósitos a través de nosotros.
Gracias por ser parte de nuestro recorrido de Devocionales NEXT. Si este recurso te ha animado, ayúdanos a compartirlo. Otros pueden unirse al recorrido enviando un mensaje de texto con la palabra BIBLIA al 77069 para recibir los devocionales diarios durante el mes de febrero.
Día 27
Cosas Nuevas • Carrie Patterson
