Día 3
Dar en el desierto • Ashley Smith

“Dile al pueblo de Israel que me traiga sus ofrendas sagradas. Acepta las contribuciones de todos los que tengan el corazón dispuesto a ofrendar.” - Éxodo 25:2
¿Sabías que, después de la vida de Jesús, la historia del Éxodo es la parte de la Biblia que más ha inspirado libros y películas? Este fascinante relato cuenta cómo Dios rescató a Su pueblo de los egipcios y los preparó para una vida fuera de la esclavitud. Fue un cambio radical: un pueblo que vivió como esclavo durante 400 años se convirtió en una nación capaz de gobernarse por casi 800 años bajo el liderazgo de Dios.
Cuando me detengo a pensar en cómo Dios tomó a estos cautivos cansados, temerosos y mal preparados, y transformó completamente su sociedad para vivir libres, independientes y firmes en una región peligrosa y hostil, ¡me quedo asombrada!
Sacar al pueblo de Egipto fue una serie de grandes milagros, pero formarlos como hijos victoriosos y seguros, listos para vivir y prosperar en la Tierra Prometida, me parece un milagro aún mayor.
Después de solo un año fuera de Egipto, Moisés dice: “Esto es lo que el Señor ha ordenado: Tomen de entre ustedes una ofrenda para el Señor. Todo el que tenga un corazón generoso, tráigala.” (Éxodo 35:5)
Son palabras sencillas de leer, pero piensa en las inseguridades que enfrentaba una persona en el desierto con Moisés. Después de toda una vida de pobreza, los hebreos habían despojado a sus amos de tesoros materiales. Probablemente, por primera vez, poseían algo de valor. Muchos seguramente contaban con esos bienes para construir una nueva vida, y aun así Moisés les pide que ofrenden al Señor.
¿Habría estado yo dispuesta a dar sacrificial mente para el tabernáculo si hubiera estado allí? ¿Estoy dispuesta ahora?
Lee Éxodo 35 y observa el corazón generoso de un pueblo transformado por el Dios del universo. Es claro que estuvieron dispuestos a dejar atrás el miedo, la vergüenza y la incertidumbre para contribuir a la morada del Señor. Los capítulos siguientes describen cómo trabajaron para construir el tabernáculo y todos sus utensilios. Éxodo 39:43 dice: “Moisés vio toda la obra, y comprobó que la habían hecho tal como el Señor lo había mandado. Entonces Moisés los bendijo.”
Señor, danos corazones dispuestos para bendecir Tu nombre y edificar Tu Reino.
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Día 27
Cosas Nuevas • Carrie Patterson
