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Día 19

Una comunidad que crece con corazones llenos de gozo • Paul Calcote

Devocionales
Y se dedicaban a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona; y muchos prodigios y señales eran hechos por medio de los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas; vendían sus propiedades y sus bienes, y los repartían a todos según la necesidad de cada uno. Día tras día, perseveraban unánimes en el templo y partían el pan en las casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y teniendo el favor de todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos. - Hechos 2:42–47

El pueblo de Dios se dedicaba a cuatro cosas. Primero, se dedicaban a la enseñanza de los apóstoles. En nuestro tiempo, eso significa apartar tiempo para profundizar en la Palabra de Dios: leerla, estudiarla, meditar en ella y, finalmente, obedecerla. La Biblia es fundamental y absolutamente esencial para nuestro crecimiento y madurez espiritual. Para conocer verdaderamente a Dios y vivir de una manera que le honre, debemos conocer íntimamente Su Palabra.

En segundo lugar, se dedicaban a la comunión. En el contexto de este pasaje, comunión significa literalmente compañerismo y participación compartida. Ninguno de nosotros está llamado a vivir la vida cristiana en soledad. Nos necesitamos unos a otros, como lo demostraron los primeros cristianos. Compartían la vida. Comían juntos. Oraban juntos. Abrían sus hogares y sus agendas, y de esa comunión brotaba la generosidad. Cuando estás verdaderamente conectado con las personas, no puedes ignorar sus necesidades. Hechos nos dice que no había ningún necesitado entre ellos. No porque todos tuvieran los mismos recursos, sino porque todos se interesaban genuinamente por los demás. No se aferraban a lo que poseían. Entendían que lo que Dios había puesto en sus manos podía usarse para ayudar a alguien más. Los primeros creyentes consideraban sus posesiones como recursos para servir, listos para compartir cuando surgía una necesidad.

En tercer lugar, se dedicaban al partimiento del pan, lo cual se refiere a la Cena del Señor. Nosotros tenemos la oportunidad de participar en ella varias veces al año durante nuestros servicios de adoración.

En cuarto lugar, se dedicaban a la oración. Como creyentes, debemos apartar tiempo cada día para estar con el Señor en oración, hablar con Él y adorarle. Hacer esto profundiza nuestra relación con Él.

El resultado de esta dedicación se manifestó en una comunidad que creció en unidad y con corazones llenos de alegría.

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